Inicio y cuidados de la plantación de trufas

Los puntos mas relevantes para iniciar y mantener correctamente una plantación trufera son los siguientes:

Marcos de plantación

El cultivo de la trufa no se trata de un cultivo intensivo por lo que uno de los factores primordiales es entender que se requiere un marco de plantación generoso que permita la correcta insolación e irrigación del terreno.

Debemos desechar de inmediato marcos de plantación similares al naranjo, por ejemplo, donde los árboles prácticamente se tocan unos a otros.

Normalmente y dependiendo del tamaño del terreno, los marcos de plantación suelen ser 5×5 o 6×6 o combinaciones parecidas. Se necesitan del orden de 250 plantas por hectárea.

 

Acceso al agua

Es fundamental contar desde el minuto uno con acceso a agua en la plantación.

En los primeros años de la plantación se requerirán solamente riegos de apoyo durante los meses de verano o en períodos de fuerte sequía para garantizar la supervivencia de la planta. No obstante, desde el momento en que la plantación empiece a producir, el cultivo requerirá unos aportes de agua concretos para obtener resultados satisfactorios.

Para la correcta formación de las trufas, especialmente en el período estival son necesarios unos 20-30 l/m2 cada 15-20 días entre agua de lluvia y riego. La ausencia de estos aportes hídricos en estos períodos supondrá la obtención de una cosecha pobre o inexistente en los meses de campaña.

Labrado de la plantación

Durante los primeros años, es fundamental mantener libre de hierbas la plantación para evitar privar a las plantas de nutrientes y de agua. Estos cuidados deben realizarse con un cultivador sin profundizar en exceso y es muy recomendable el escardado manual en las zonas más cercanas a las plantas para evitar que las pasadas del cultivador dañes las carrascas.

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